La razón principal por la que las empresas suelen fracasar es porque porque durante el camino hacia su éxito -¡qué contrasentido!-, se pierden. Casi nunca se trata de una cuestión de capacidad, sino de rumbo. Una lectura desapegada y tranquila desde el Feng Shui puede ayudarnos a comprender el significado de la palabra travesía.
En la mayoría de los casos, el fracaso de una empresa o de una iniciativa empresarial, nada tiene que ver con la idea inicial, con la concepción de la estrategia, con la capacidad para generar soluciones, con la financiación -sobretodo cuando los bancos decidan dejar de intentar salvar su culo después de años de pésima gestión y se conviertan en los agentes económicos que deberían ser- sino que, en la mayoría de los casos, está directamente relacionado con un error en la trayectoria: durante el camino que une la posición A con la posición B, las empresas se pierden.
En los artículos anteriores de la serie hablaba del punto de origen, de la idiosincrasia propia de las empresas, del balance entre orden y caos… (sobre el orden y el caos también se puede consultar este artículo en profundidad) Todos son ingredientes de una solución pero se debe elaborar la receta siguiendo los pasos con un determinado orden y, ¡curioso!, se debe elaborar hasta el final.
En la actualidad, aunque parezca mentira, el principal problema es que muchas empresas creen que ese “pastel” que estan preparando, esas “albóndigas”, ese “loquesea” que quieren construir/hacer/vender/mejorar/crear no va a materializarse. No es un pensamiento expresado. Es una creencia básica que está en la mente de todo el equipo de trabajo: la economía, la crisis, la competencia, la globalización… Todo este conjunto, son las creencias a partir de las cuales las empresas intentan contruir ese nuevo proyecto/sueño. Y claro, lo que sucede, no es que fracasen intentándolo, sino que ni siquiera llegan a intentarlo. Y se excusan perdiéndose por el camino; su fracaso no se basa en falta de capacidad, sino que se basa en el perderse, en no llegar al final… Para hacer cierto todo ese conjunto de creencias sobre el caos económico. Ese no es el camino. Partir de ese conjunto de creencias sólo nos llevará a perdernos.
Así pues, precisamente en tiempos de crisis, no simplemente es especialmente importante que las pequeñas y medianas empresas vuelvan al punto de origen sino que además, sepan mantener en rumbo suficiente tiempo como para que aquello que ansían tenga tiempo para suceder. El cambio constante en el timón hace que las empresas se pierdan y entonces, los empresarios llegan a la conclusión que han fracasado cuando, en realidad, lo único que han hecho es perderse… Quizás a dos simples días de su éxito.
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Joan Miquel Viadé (Twitter, Facebook)
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